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Archive for the ‘El Botellon’ Category

El año pasado ocurrieron 53 ,485 accidentes viales, según la Secretaría de Vialidad y Transporte de Jalisco (SVT). La principal causa fue no guardar la distancia que marca la ley de tránsito; en segundo lugar, virar indebidamente y en tercer lugar, invadir el carril contrario, informó el director general de Seguridad Vial, Jesús Alberto Leyva Gutiérrez.

El Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes en Jalisco (CEPAJ), considera que la distancia mínima para frenar un automóvil que viaja a 48 kilómetros por hora es de 23 metros; si viaja a 80, son necesarios 53 metros; en caso de circular a 112 lo ideal serían 96.

El promedio de los conductores accidentados se encontraba en la edad productiva, entre los 20 y 35 años. “Hablando en términos de género, los afectados que pertenecen al sexo masculino rebasa el 70% y el femenino llega apenas al 20%.

El margen no registrado equivale al de las personas que se arreglan sin avisar a las autoridades”. A pesar de que los atropellamientos no son considerados accidentes viales, reconoció que se registra una gran cantidad de ellos.

“Es increíble ver que más de 50% de esos casos suelen suceder con un puente peatonal cerca y no lo usan por flojera”. De enero a marzo del año en curso, se practicaron 664 autopsias a personas fallecidas en accidentes registrados en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG); 512 corresponden al sexo masculino y 152 al sexo femenino.

184 de esas personas fallecieron a causa de accidentes viales: 86 murieron atropelladas, 64 en choques y 34 en volcaduras. A los 664 cuerpos se les practicaron alcoholemias: 141 dieron positivas, 363 negativas, y a 164 no se les aplicó puesto que eran niños o habían estado previamente en algún sanatorio.

Otros factores son el alcohol y el uso del celular al manejar. En 2008, se practicaron dos mil 825 autopsias, de las cuales 852 pertenecieron a accidentes viales: 380 atropellados, 284 por choques y 188 por volcaduras.
En la mitad de los accidentes de tránsito, las víctimas fatales son jóvenes, en su mayoría del sexo masculino, de entre 15 y 25 años.

Se ha detectado la presencia de alcohol en la sangre en 35% de las muertes por accidente, indicó la secretaria técnica del Consejo Estatal para la Prevención en Accidentes Viales (CEPAJ)

La Iniciativa Mexicana de Seguridad Vial (IMESEVI) es un programa multisectorial, donde se coordinan el Centro Nacional para la Prevención de Accidentes (CENAPRA), la Secretaría de Salud, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y los Gobiernos de los Estados con la Sociedad Civil para abatir las lesiones, discapacidad y muertes por causa de tránsito.

En una primera fase, IMESEVI enfoca la conducción bajo influencia del alcohol, el no usar cinturón de seguridad ni Sistemas de Retención Infantil (SRI) como factores de riesgo, y tiene seis elementos estratégicos o componentes: Estudio de la Situación Actual, Campaña de Comunicación (estrategias masivas de difusión), Capacitación, Marco Legal (normatividades locales y municipales sobre los factores de riesgo), Vigilancia y Control Policial y Equipamiento con alcoholímetros.

La mortalidad ha disminuido significativamente, ha mostrado un descenso en atropellamientos de 12%, con respecto a 2008. En muerte por choques, aunque los accidentes aumentaron en este año, se redujeron 2.8%, y 32.9% por volcaduras, explicó. Carlos Enrique Bravo González, propietario de un restaurante popular ubicado en el kilómetro 14 de la Carretera a Chapala, comenta que ha notado una diferencia desde que quitaron el retorno vial frente al aeropuerto.

“Los accidentes viales han disminuido; a la semana llegaban a haber hasta dos o tres accidentes debido a que se iban por el acotamiento pensando que era otro carril más y se estampaban”. Datos de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) muestran que la causa principal en 30 de cada 100 accidentes automovilísticos es el exceso de velocidad, elevando así la severidad de las lesiones y daños ocasionados.Cerca de 90% de los accidentes de tráfico (entre atropellamientos, choques y volcaduras) ocurrieron en las esquinas, convirtiéndose en los sitios más peligrosos tanto para el peatón como para el conductor.

De cada 100 personas que fallecen en accidentes viales, 58 son atropelladas; el rango de edad va de los 25 alos 44 años. El más alto valor de participación de alcohol se observa en 11.2% de los peatones.

En 26% de los choques fatales donde hubo fallecidos se detectó estado de ebriedad en conductores de edad entre 15 y 24 años, cifra ligeramente menor a la reportada en atropellamientos. Según el Centro Nacional para la Prevención de Accidentes, en México las lesiones, discapacidad y muerte por causa de tránsito cuestan más de 120 mil millones de pesos.

Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte entre la población de entre cinco y 29 años de edad, y la segunda de orfandad en México.

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Desde 2006, el alcohol al volante se convirtió en la primera causa de mortalidad en el tránsito en Francia. El número de víctimas ha disminuido en el país (4.620 el año pasado, -1,9% en relación a 2006), pero el alcohol superó a la velocidad en la clasificación de las principales causas.

Diariamente, el tránsito provoca en Francia un promedio de 300 heridos y 13 muertos, 3 de ellos por abuso de alcohol. En 2007, 1.031 muertes y 4.790 heridos hospitalizados fueron atribuidos al consumo excesivo de alcohol. El número de conductores implicados en accidentes mortales con alcoholemia igual o superior a 0,5 g/l de alcohol en sangre, el límite legal en el país, aumentó a 17% en 2007 contra un crecimiento de 16,4% en 2006. Según las estimaciones de 2007, si ningún conductor tuviera un índice de alcoholemia positivo, el número de accidentes podría haberse reducido un 26,9%.

La eventual aplicación de la tolerancia cero al alcohol en el tránsito fue debatida el año pasado en Francia por los 42 integrantes del Conseil National de Sécurité Routière (Consejo Nacional de Seguridad Vial), organismo independiente del gobierno. La medida fue rechazada con base en estudios que demuestran que los accidentes mortales son originados por conductores con índices de alcohol muy elevados, entre 1,6 g/l y 2,0 g/l (la alcoholemia promedio verificada en 2007 fue de 1,6 g/l, y superior a 2,0 g/l en un tercio de los accidentes mortales). Cabe destacar que el 92,9% de los casos corresponde a conductores masculinos.

“La prioridad es tratar los casos que originan los accidentes. No es entre los índices de 0 a 0,5 g/l, o incluso hasta 0,8 g/l, que éstos ocurren, sino en índices superiores a 1,6 g/l. A partir de este análisis decidimos no adoptar la tolerancia cero”, explicó la delegada interministerial para seguridad vial, Cécile Petit.

Jean-Pierre Cauzard, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones sobre el Transporte y su Seguridad, dijo que la tolerancia cero también fue debatida entre sus pares, pero la decisión fue provisoriamente postergada: “Creo que la tolerancia cero es querer hacer las cosas demasiado bien. El problema está en la aplicación de la medida, que es difícil. Llegamos a la conclusión de que lo mejor ahora es aplicar de manera eficiente el índice de 0,5 g/l antes de bajarlo todavía más”.

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, estipuló como meta de gobierno hasta 2012, fecha de finalización de su mandato, la reducción del número de víctimas anuales en accidentes de tránsito a menos de 3.000 y la reducción del 50% total de muertes ocasionadas por la alcoholemia. Para ello se declaró un plan especial para combatir el alcohol en el tránsito.

Como medida de prevención se fomentó la autoevaluación de los conductores de su propia alcoholemia a través de la venta de etilotests químicos a un precio módico (un euro por unidad) en supermercados, farmacias, tabaquerías o puestos de venta de diarios. También se impuso a los establecimientos nocturnos la obligación de tener a disposición de los clientes dichos etilotests a la salida, para aquellos que deseen realizar el test y conocer si están en condiciones de conducir.

El gobierno francés lanzó campañas de comunicación, principalmente dirigidas a los jóvenes, para incentivar en las salidas nocturnas la elección de un conductor que no beba y que conduzca al grupo de amigos con seguridad de regreso a sus casas. Recientemente se aprobó una ley que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad y se lanzó una intensa campaña contra el consumo de alcohol entre los jóvenes.

Para el inicio del año lectivo 2009 se estipuló la obligación de implementar etilotests electrónicos en los vehículos escolares, que impiden automáticamente la partida del motor si el test da positivo.

La venta de bebidas alcohólicas, que ya estaba proscripta en las calles del país, también deberá prohibirse en los puntos de venta de combustible urbanos. Los controles aleatorios de alcoholemia serán intensificados y mejor dirigidos, apuntando a lugares señalados como de riesgo. El año pasado se realizaron 11.200.000 controles, menos del 3% de éstos resultaron positivos.

En Francia, los conductores que evidencien alcoholemia entre 0,5 g/l y 0,8 g/l son pasibles de una multa de 135 euros y la pérdida de seis puntos en la licencia de conductor (con 12 puntos se le retiene la licencia). Por sobre 0,8 g/l el infractor deberá pasar por un tribunal donde se le podrá imponer una multa de 4.500 euros y hasta dos años de prisión. En esos casos, la suspensión de la licencia de conductor podría ser de hasta tres años.

El Gobierno pretende incluso aprobar una ley en el parlamento que obliga a la instalación de etilotests automáticos en los vehículos conducidos por infractores reincidentes. Para Jean-Pierre Cauzard, en Francia el alcohol al volante actualmente sobrepasa el límite de seguridad vial y alcanza el grado de dependencia: “Es un problema general de gestión de la política de salud pública y de la forma en que la sociedad, de una manera legal o médica, trata el tema de la dependencia del alcohol”.

Actualmente, 14 países ya adoptaron el índice máximo legal de 0,5 g/l de alcohol en sangre. Otros cinco autorizan un índice superior a 0,5 g/l (como en el caso de Chipre, con 0,9 g/l e Irlanda, Gran Bretaña, Malta y Luxemburgo con 0,8 g/l). Ocho países instituyeron una legislación más restrictiva, con índices que varían entre 0 g/l y 0,4 g/l (Estonia, Lituania, Rumania, Hungría, Polonia, Suecia, República Checa y Eslovaquia).

Cauzard hizo varios estudios comparativos sobre la legislación del alcohol en los países de la Unión Europea: “La mayoría de los países con índices más bajos son los de Europa del Este, a los cuales no les pareció una buena idea elevarlo a 0,5 g/l cuando se integraron a la Unión Europea”. Suecia y Noruega son los dos únicos países europeos que bajaron sus índices de 0,5 g/l a 0,2 g/l.

La Comisión Europea sugirió para 2010 la adopción de una proporción licita de alcohol en el tránsito de 0,2 g/l para todos los países miembros. La recomendación se enfoca sobre todo hacia los conductores de camiones, ómnibus, motocicletas y conductores inexpertos.

Francia, España, Austria y Letonia adoptaron una reglamentación específica para los conductores novatos. En casos como el francés, la tolerancia es cero para los conductores hasta cumplir el tercer año de la licencia de habilitación.

En entrevista con Terra Magazine, Chantal Perrichon, presidente de la Liga Contra la Violencia en el Tránsito, explica las razones para flexibilizar las medidas:

Terra Magazine: Usted no recomienda la tolerancia cero de alcohol al volante. ¿Por qué?

Chantal Perrichon: En nuestra asociación no queremos que la ley sea modificada a tolerancia cero, porque pensamos que eso sería penalizar a toda la población en relación con aquellos que realmente son una amenaza para los demás. Según las estadísticas, el 80% de los accidentes mortales son provocados por conductores con un tenor alcohólico superior a 1,2 g/l en sangre. Estas personas son las más peligrosas. No veo por qué deberíamos, en un primer momento, penalizar al conjunto de la población mientras el alcohol ingerido en forma ocasional o excepcional no sea la mayor amenaza.

El problema más grande es el alcoholismo crónico. Para nosotros, actualmente es más importante que el gobierno aboque todas sus fuerzas a comprometerse en una verdadera batalla contra el alcoholismo crónico, donde se involucren todos los ministerios. Y eso es muy difícil. En los últimos diez años no hubo ningún progreso en esta materia porque es muy difícil luchar contra el alcoholismo.

Tenemos pistas. Hoy sabemos que existe un oprobio social en relación al alcoholismo que, por ejemplo, no existe para la velocidad. En Francia la mentalidad evolucionó en relación con el alcoholismo. Cuando creamos nuestra asociación hace 25 años no nos escuchaban. La gente hablaba de cultura alcohólica respecto al vino, nos decían que nunca íbamos a poder cambiar a los franceses porque la bebida siempre sería apreciada y jamás entenderían por qué no se debe beber al conducir. Pero venció la información, la gente comenzó a comprender que no se puede beber y conducir al mismo tiempo pero, a pesar de todo, existe esa franja de la población, que no es la mayoría, que bebe de una forma en que pone a los demás en peligro.

TM: ¿Cuál es la solución?

CP: Lo que queremos es que los ministerios de Justicia, de Salud y la policía trabajen juntos para que los infractores sean realmente castigados y sigan un tratamiento médico-social. El etilotest automático en los vehículos es algo bueno. Los países que ya lo probaron vieron bajar bastante los índices de reincidencia. Otra cosa que consideramos importante: en el último comité interministerial de seguridad en las calles se decidió que cuando exista un caso de reincidencia de alcohol al volante, se incautará el vehículo. Es la única forma de traer a la gente de vuelta a la razón.

La filosofía de nuestra asociación es la de no esperar al accidente para después poner a los responsables en prisión. Eso no nos interesa. Es necesario ayudar a esas personas. Y si ellas son cabeza duras, que se realice la incautación. Es mejor ver protestar a alguien porque le incautaron el vehículo que verlo destruido porque mató una persona. Para nosotros la prevención es lo esencial. No esperamos al fracaso o al drama para decir que existe un problema.

TM: ¿El trabajo está dando resultados?

CP: Es un trabajo a largo plazo. En Francia conseguimos obtener resultados en forma bastante rápida en cuanto al problema de la velocidad, pero el trabajo en relación al alcohol es infinitamente más largo. Existe toda un maquinaria administrativa difícil de poner en funcionamiento y la dificultad de tener controles bien ordenados. Todavía quedan muchos progresos para lograr. Actualmente encontramos abogados que hacen cualquier cosa para descubrir las fallas en el sistema, esquivar la ley y la justicia para proteger a los infractores. Este tipo de espíritu viniendo de parte de los abogados es todavía más grave, es intolerable.

TM: ¿Y el lobby del alcohol no molesta?

CP: El lobby del alcohol aquí es enorme y poderoso, principalmente el del vino. En las llamadas grandes escuelas, que forman a los futuros altos funcionarios del país, una vez por semana se organizan soirées que, de alguna manera, son patrocinadas por productores de alcohol. Eso es escandaloso. Nosotros pedimos que el gobierno prohíba este tipo de cosas. Estos jóvenes que serán los funcionarios de mañana, que tomarán decisiones, que deberían dar el ejemplo, aprenden a beber y adoptan un comportamiento peligroso durante su formación en estas escuelas.

Los estragos que provoca el alcohol actualmente en nuestra juventud, principalmente a través del binge drinking (uso excesivo de alcohol en una única situación), que viene del norte, es algo que da miedo. Los jóvenes se reúnen y se embriagan en forma rápida y violenta. Para nosotros eso es una preocupación. La prohibición de venta de bebidas alcohólicas a los menores es una medida positiva.

* Texto de Fernando Eichenberg (París/Francia, Terra, 12 set.2008)

Lea el original de esta noticia en:
http://www.ar.terra.com/terramagazine/interna/0,,OI3179245-EI8860,00.html

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El fenómeno de jóvenes que se reúnen para alcoholizarse de manera colectiva no es nuevo; sin embargo, llega ahora la modalidad española del ‘botellón’, para alarma de las autoridades suizas.

El 19 de julio por la mañana, los parroquianos del Parque de los Bastiones, en Ginebra, debieron preguntarse si un tornado había pasado por la noche al pie del famoso Muro de los Reformadores.

Con sus céspedes, sus alamedas y escaleras cubiertas de cascos de botellas y de desperdicios, y ese nauseabundo hedor de la orina, el paseo tenía un muy triste aspecto al día siguiente del primer botellón ‘organizado’ (‘convocado’, más bien) en Suiza.

El resultado: las autoridades decidieron cerrar las rejas del parque para impedir una segunda edición, prevista para el 8 de agosto. Pero ya un tercer encuentro ha sido convocado para el 22. Y al día siguiente, sería el turno de Lausana, donde las autoridades optaron por prohibirlo y luego de Zúrich, el 29 y de Berna, el 30.

“Celebrar sí, pero no de esa manera”, dicen en síntesis los poderes públicos, que intentan negociar con los organizadores. El problema es que esas reuniones son convocadas de manera espontánea por medio de Internet y que nadie quiere asumir la responsabilidad de una mínima limitación para evitar que la fiesta degenere totalmente.

« El ‘botellón’ es la versión post moderna de la Fiesta de los Vignerones. »

“Es cierto que cuando se reúnen varios centenares de personas completamente ebrias en un parque, puede suceder cualquier cosa. Sobre todo algo malo”, admite Yves Pedrazzini, colaborador científico del Laboratorio de Sociología Urbana de la Escuela Politécnica Federal de Lausana.

Autor de numerosas obras sobre la ciudad, sus tribus y sus violencias, el especialista considera que el fenómeno del ‘botellón’ no es muy novedoso. No es sino la forma actual de prácticas dionisíacas muy viejas vinculadas con la mitología del vino y del alcohol.

“Es la versión postmoderna de la Fiesta de los Viñadores”, resume Yves Pedrazzini. Aquí, ningún pretexto folclórico, cultural, deportivo, o incluso religioso. Contrariamente a las fiestas, las ventas públicas y otros carnavales, el ‘botellón’ tiene la valentía de poner las cartas boca arriba. Si se viene, es para beber.

Y, con frecuencia, más de lo razonable. “Se va a lo esencial. Los rituales ancestrales desaparecieron. Estamos en una sociedad del siglo XXI, marcada por el consumo. Y es menester que ese consumo sea rápido, abundante, barato y a la moda”.

Un juego
Aunque su papel no sea moralizante, Pedrazzini se dice inquieto por la forma en que beben los chicos y las chicas de 16 años, y a veces hasta de menos.

“Hay un problema de salud pública”, estima el sociólogo. “Hoy, los jóvenes beben mucho más rápidamente, mucho más, y lo hacen de manera ostensible. Se ha convertido en un juego el hecho de embriagarse en el espacio público y en forma apresurada”.

Un simple juego, en efecto. “Al principio, en España, y sobre todo en Barcelona, existía la voluntad de reapropiarse un espacio público acondicionado de manera tan rica y tan bella, que se había vuelto intocable”, explica Yves Pedrazzini.

Pero ese contenido reivindicativo se perdió en los excesos del ‘botellón’. “Empero, si se hace una ley en contra, probablemente habrá una reacción que va a politizarse. La gente irá porque está prohibido”, prevé el sociólogo.

¡Prohibido…! pero no siempre
Todavía no estamos en eso, pero si las autoridades de la Suiza de expresión francesa se sienten un poco desamparadas, aquellas de la Suiza de habla alemana apuestan a la represión para evitar desbordamientos.

Formalmente, está prohibido a los jóvenes de más de 18 años, que tienen derecho a comprar alcohol, entregarlo a sus compañeros más jóvenes, y aun cuando es difícil hacer respetar esa ley, existen controles.

La ciudad de Coira, capital de los Grisones, fue más lejos, al decretar una prohibición general de beber alcohol en la vía pública entre la medianoche y las 07.00 de la mañana.

Y si el ‘botellón’ pasó por la rivera del Lago Lemán antes de franquear la frontera de las lenguas, en el semicantón de Basilea-Campo existe la carrera de cerveza de Münchenstein, debidamente autorizada, y que tiene lugar de día.

Se trata de recorrer cinco kilómetros, por equipos de dos, con una caja de 20 botellas de medio litro de cerveza, a vaciar antes de la llegada. ¡Y para aquellos que aún tengan sed, el reglamento autoriza el consumo de otras bebidas!

Organizada cada 1º de mayo, desde 1994, esta ‘competición’ puede reunir hasta 3.000 participantes. El sistema viene de Alemania. Es decir, la imaginación etílica de la gente del norte no tiene nada qué envidiar a la de la gente del sur.

swissinfo, Marc-André Miserez
(Traducción: Marcela Águila Rubín)

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