Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Asesinos seriales’ Category

Los fiscales dijeron que la Dra. Virginia Soares de Souza y su equipo médico administraba relajantes musculares y medicamentos a sus pacientes, para reducir el suministro de oxígeno, provocando su muerte por asfixia en el Hospital Evangélico en la sureña ciudad de Curitiba.

 brazil-doctor

 De Souza, una viuda de 56 años de edad, fue arrestada el mes pasado y acusada de siete cargos de homicidio agravado en primer grado. Otros tres médicos, tres enfermeras y un fisioterapeuta que trabajaron con De Souza también han sido acusados ​​de asesinato.

Los fiscales del estado de Paraná, dijeron que escucharon conversaciones telefónicas de Souza quien reveló que su motivo era liberar camas en el hospitales para otros pacientes.

images

“Quiero limpiar la unidad de cuidados intensivos…”, dijo en una grabación entregado a los medios de comunicación brasileños. “Desafortunadamente, nuestra misión es ser intermediarios en el trampolín para la próxima vida”, agregó en la misma llamada telefónica.

El abogado de De Souza, Elias Mattar Assad, dijo que los investigadores habían malinterpretado como funciona una unidad de cuidados intensivos  y que probaría su inocencia.

Más casos se espera que surjan de los investigadores a través de 1.700 historias clínicas de los pacientes fallecidos en los últimos siete años en el hospital, donde De Souza encabezó la unidad de cuidados intensivos.

“Ya tenemos más de 20 casos establecidos, y hay casi 300 más que estamos estudiando”, dijo el investigador principal asignado por el Ministerio de Salud de Brasil, Dr. Mario Lobato, en el programa Fantastico Globo TV el domingo.

Si los fiscales demuestran que De Souza mató a 300 pacientes, este podría ser uno de los peores asesinatos en serie del mundo, rivalizando con el notorio caso de Harold Shipman, el médico Inglés, que se encontró que mato al menos a 215 pacientes.

Algunos de los pacientes eran conscientes momentos antes de morir, dijo.

Los fiscales dijeron que De Souza se sentía “todo poderosa”, que ejecuta el homicidio o que “tenía el poder para decretar el momento en que la víctima iba a morir.”

En algunos casos, De Souza estuvo ausente en el hospital y le dio instrucciones para poner fin a la vida de un paciente por teléfono a los miembros de su equipo médico, de acuerdo con documentos que detallan los cargos.

La semana pasada, un juez Curitiba ordenó la liberación de De Souza y su equipo médico. Los fiscales pidieron el lunes a tenerla devuelta a la custodia porque ella era la líder del equipo.

El gobierno del presidente Dilma Rousseff anunciará medidas el jueves para reorganizar el hospital, un portavoz del Ministerio de Salud.

 

* Resumido de Reuters (27 Marzo 2013)

Anuncios

Read Full Post »

Librado Legorreta podría ser sentenciado en un juicio abreviado a una pena mínima de 40 años por cada uno de los feminicidios, lo que sumaría 240 años de prisión.

el-coqueto

 César Armando Librado Legorreta, “El Coqueto”, admitió en un audiencia de 11 horas que golpeó, violó,asesinó y robó a seis jóvenes pasajeras.

038n1est-1

Cinco de los seis feminicidios los realizó en el microbús 712TL066 de la Ruta 2 que corre del Metro Chapultepec a Valle Dorado, entre el 26 de noviembre de 2011 y el 12 de enero del presente año.

el_coqueto2

El sexto feminicidio se registró el 13 julio de 2011.

laprensacontra_T-703994

LAS VÍCTIMAS

Entre bostezos e indiferencia, “El Coqueto” escuchó y ratificó los relatos de los homicidios.

Dayana, una joven de 23 años y madre soltera de dos niños; Blanca Elia, una abogada de 28 años que trabajaba en un albergue para mujeres maltratadas; Eva Cecilia, una jovencita de 16 años estudiante de Bachilleres Satélite; Fernanda de 20 años, quien nunca llegó a La Chilanguita de Satélite; Paty, una cocinera que subió en Chapultepec y cuyos tres pequeños hijos esperaron por tres días a su mami antes de saber que estaba muerta.

Además de una jovencita que fue sepultada en la fosa común como desconocida, de cabello lacio negro y ojos cafés, de 1.50  de estatura.

G29021255

LE DARÍAN 240 AÑOS DE PRISIÓN

Al aceptar ser el autor de los seis feminicidios, Librado Legorreta será sometido a un proceso abreviado de juicio oral programado para el próximo 12 de diciembre, en ese juicio sería sentenciado a una pena mínima de 40 años por cada uno de los feminicidios, lo que sumaría 240 años de prisión.

Alfredo_Castillo_PGJEM_Edomex_2

Además están pendientes procesos por el homicidio de una jovencita en el Distrito Federal y la violación de otra joven que sobrevivió a un ataque de “El Coqueto”, quien pidió en dos ocasiones que se suspendiera la audiencia por presuntas molestias de postura en su espalda y pierna derecha.

 

* Rebeca jimenez, El Universal-México, 6 Diciembre 2012

Read Full Post »

Tipos de delitos o crimenes en mundo actual

Una de las cosas que debo hacer en este blog policial es definir mi base de datos, en general, para que se pueda entender donde se ubican los diversos artículos que escribo, publico o comparto en este blog.

Como ya lo explique anteriormente mi intención es la de compartir algunas noticias policiales las cuales son interesantes de compartir, por su frecuencia, actualidad o porque están muy cerca a mi experiencia de vida.

Generalmente las noticias las trato de documentar en forma resumida o didáctica, por fotos, ilustraciones o detalles, mucho mayores que el que dan los periódicos, noticieros o revistas que tratan las noticias policiales diariamente.

Asimismo todos estos temas los trato de hacer como las piezas de un rompecabezas el cual una vez completo ira a formar parte de un conjunto de hechos humanos, junto con los otros temas que van en mis otros blogs y me permitirá completar un proyecto personal que empece el 2007.

Respecto a mi base de datos personal, de fuentes confiables, publicas o personales, es tan numerosa que solo puedo compartir una pequeña parte, debido a razones de fuerza mayor; sin embargo trato de que sea una muestra representativa de los mejores casos policiales que pueda ver.

El indice general de los tipos de delitos o crímenes tratados en este blog son:

 

  1. Acoso o Abuso sexual: Abuso o tortura domesticas, Abuso sexual de niños, Acoso sexual laboral, los manoseos públicos y los acosadores sexuales diversos (generalmente hombres contra mujeres)

  1. Prostitución o Trata de personas: Trafico humano y mafias internacionales, familias que prostituyen a sus propios hijos y pornografía o prostitución diversa.

 

  1. Violaciones sexuales: Violaciones en USA y el resto del mundo, Turismo sexual, Violaciones de sacerdotes, policías o militares, violaciones en cárceles o callejeras y mujeres que perdonaron a sus violadores.

  1. Asesinatos diversos: Asesinatos de niños, Mujeres, familias,…a nivel mundial. Asesinatos por robos o drogas. Asesinatos en serie o masacres. Asesinatos por odio o racial. Asesinatos por pandilleros o mafias delincuenciales. Asesinatos de personas publicas, etc.

  1. Ciencia Forense, FBI o criminalistica: Ciencia forense, Criminalistica o técnica policial y casos reales del FBI.

  1. Suicidios diversos: Suicidios por dinero, por Amor, por burlas o insultos (bullying), por drogas, etc.

  1. Animales asesinos: Tigres, perros, cocodrilos, coyotes, chimpancé, elefante, orca, etc.

 

  1. Muerte o Abuso de animales: Ardillas, perros, gatos, toros, elefantes, etc.

 

  1. Asaltos o robos diversos: Bancos, joyerías, delitos informáticos, casos curiosos (hija de millonario…), etc.

 

  1. Carceles, Presos, Historias: Cárceles en USA y el resto del mundo. Curiosidades carcelarias, pena de muerte y presos inocentes.

 

  1. Drogas, mafias o pandillas: En todos los países del mundo actual.

  1. Estafas, infidelidad o corrupción: Corrupción a todo nivel, estafas diversas (reportar delitos falsos) e infidelidades de todo tipo.

 

  1. Secuestros, desapariciones o chantajes: Personas o familias desaparecidas, piratas, secuestrados en avión, bus, etc.

  1. Curiosidades policiales: Primera mujer policía  cámaras de vigilancia , estadísticas criminales, sueldos de policías  GPS para autos, multas e infracciones, huelgas o reclamos policiales, etc.

  1. Terrorismo: Grupos o terroristas ,a nivel mundial, y sus atentados. Esto incluye a radicales independientes que odian a otros seres humanos o locos asesinos, etc.

 

  1. Delitos raros o increibles: Casos históricos (Dingo canibal), ácido contra mujeres, venganza de dentista, necrofilia, potos de cemento, psiquiatra bipolar, etc.

 

Hasta siempre.

Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

 

 

 

Read Full Post »

Sture Bergwall está recluido en una clínica psiquiátrica sueca desde 1991. Se autoinculpó de 32 crímenes, le condenaron por ocho. Un periodista pertinaz desmontó la leyenda del supuesto asesino en serie y denunció cómo jueces y policías se habían dejado engañar

El pequeño Johan Asplund salió de casa a las ocho de la mañana, como todos los días, para ir a la escuela. Fue el viernes 7 de noviembre de 1980. Tenía 11 años. Nunca volvió a aparecer. Su caso se convirtió en uno de los misterios sin resolver más conocidos de Suecia. Trece años más tarde, el 8 de marzo de 1993, saltaba la noticia. Un enfermo mental de la clínica de psiquiatría forense de Säter acababa de confesar el crimen. Así reproducía el diario Expressen, el 15 marzo de 1993, la confesión de ese hombre de 42 años llamado Thomas Quick. “Le cogí a la salida del colegio y le metí en el coche. Conduje hasta el bosque y violé al chico. No quería matar a Johan. Pero entré en pánico y le estrangulé. Enterré su cuerpo para que nadie pudiera encontrarlo”.

El fiscal general del Estado, Christher van der Kwast, tardó siete años en construir un caso contra Quick. Los restos del cuerpo del chico no aparecieron donde el presunto asesino decía que podían estar. Pero la confesión era muy prolífica en detalles. En su opinión, más que suficiente para presentar cargos. Para entonces, año 2001, hacía ya tiempo que Quick se había convertido en el asesino en serie más conocido de la historia en Suecia. Su sucesión de autoinculpaciones había supuesto un continuo crescendo de crímenes cada vez más atroces. En el caso Johan Asplund, llegó a confesar que se comió los dedos del pequeño.

Pero el 2 de junio de 2008 se desdijo de todo.

Thomas Quick se llama en realidad Sture Bergwall. Tiene 62 años. Sigue recluso entre los muros amarillos de la clínica de Säter, lugar de encierro para enfermos mentales peligrosos. Lleva allí 21 años. Una buena parte, con el estatus de un VIP, según cuenta el criminólogo Leif G. W. Persson. La historia de Quick/Bergwall está a la altura de esas novelas negras que nos llegan desde latitudes escandinavas.

“Así que viene usted a ver al hombre especial”, espeta la noche anterior a nuestro encuentro con Bergwall el camarero del único bar que queda abierto a las diez de la noche en Säter, pueblo situado a tres horas en coche de Estocolmo, dirección norte. “Ese hombre es un psicópata; si sale de ahí, volverá a matar. Tenga cuidado”.

Bergwall se autoinculpó de 32 asesinatos. Le condenaron por ocho. Ya le han retirado cinco condenas

Resulta curioso que ni siquiera en el pueblo que alberga a Bergwall sepan que todo ha cambiado. Que el relato ya es otro. Que el “hombre especial” está siendo descargado, una por una, de sus condenas por asesinato. En los años noventa se autoinculpó de 32 crímenes. Le condenaron por ocho. Ya le han retirado cinco. Esta misma semana le han exculpado formalmente del asesinato de dos chicas noruegas cuyos cuerpos fueron hallados a las afueras de Oslo: Trine Jensen, de 17 años; y Gry Storvick, de 23. Dos asesinatos que despertaron serias dudas en su momento. Él, que parecía un asesino, violador y descuartizador de chicos jóvenes, confesando un crimen heterosexual.

Quedan dos casos por despejar aún. Uno es el asesinato de Charles Zelmanovits, un chico de 15 años que vivió en España de los 6 a los 14, en Fuengirola. Su padre trabajaba en aquellos días como médico. Seis meses después de regresar a Suecia, Charles desaparecía tras una fiesta del colegio en Piteä, en el norte de Suecia. Fue el 13 de noviembre de 1976. Thomas Quick dijo haber desmembrado el cuerpo del joven y haberse llevado algunas partes. El otro es el de una pareja de holandeses, Marinus y Janny Stegehuis, salvajemente apuñalados en la madrugada del 13 de julio de 1984 en un paraíso de la naturaleza, en tierras laponas, a orillas del maravilloso lago Appojaure.

El abogado de Bergwall, Thomas Olsson, da por hecho que estas condenas no tardarán en ser retiradas. Los casos contra Quick se fundamentaron, sobre todo, en sus detalladas autoinculpaciones. Y se ha retractado. “Todos los casos fueron construidos igual: sin pruebas biológicas, sin huellas, sin rastros de ADN, sin testigos, sin evidencias”, dice el abogado, uno de los más reputados en Suecia, hombre elegante y sarcástico. “En cuanto le cambiaron la medicación dejó de confesar”. Bajo los efectos de ingentes dosis de benzodiacepina, un medicamento que inhibe y puede permitir al paciente perder la empatía y decir cualquier cosa, Bergwall ofrecía minuciosísimos relatos de crímenes en sesiones de terapia. Cuanto más contaba, más medicación le daban. Cuanto más medicación le daban, más contaba.

“Todos los casos fueron construidos igual: sin huellas, sin ADN, sin testigos, sin evidencias”, dice su abogado

Bergwall era un adicto a las drogas desde su adolescencia. Empezó acolocarse con pañuelos empapados en disolvente.

Monstruo, violador, sádico, pederasta, caníbal. Thomas Quick fue todo eso durante 20 años. Hasta que en su camino se cruzó un periodista pertinaz y obsesivo, de nombre Hannes Rastam, dispuesto a aclarar todas las dudas que la autoría de esos crímenes horribles siempre suscitó. Su trabajo de investigación se ha convertido en un jaque al sistema judicial, policial y de salud mental sueco. Rastam, que murió en enero, al día siguiente de dictar la última página de su libro Thomas Quick: la fabricación de un asesino en serie, consiguió arrancarle la gran confesión, durante años sepultada en esa mente enferma: todo fue una gran mentira.

Clínica de psiquiatría forense de Säter. Dos celadores custodian la entrevista con Sture Bergwall. Hemos atravesado cinco puertas acorazadas para llegar hasta él. La puerta de la calle; la puerta de la garita, donde se deja el pasaporte; el detector de metales, la puerta blanca, un pasillo, la puerta gris, un pasillo, la puerta rosa.

Pregunta. Pero usted ¿por qué mintió?—¿Por qué mintió?

—Fue una manera de conseguir ansiolíticos legalmente, y de pertenecer a algo

Respuesta. Fue una manera de conseguir ansiolíticos legalmente. Me permitió tener la sensación de pertenecer a algo. Empezó como una pequeña mentira que creció hasta convertirse en una enorme mentira.

Sture Bergwall responde a la pregunta pausadamente, tranquilo. Es un hombre corpulento, muy alto, 1,89. Manos grandes, gruesas, robustas; pies enfundados en unas sandalias negras, calcetines rojos. Estamos en una pequeña habitación de la clínica psiquiátrica, en la zona de visitas. Una muñeca rubia y un mueble repleto de juguetes descansan en el suelo de esta sala en que los reclusos reciben a la familia. Hay un microondas, café y vasos de plástico blanco. Todo apunta a que los muebles, cómo no, deben de ser de Ikea.

Bergwall parece un señor normal; un señor normal y corriente.

La monstruosa espiral de sus confesiones arranca en un soleado día de junio de 1992. Apenas le quedan unos meses para salir de la clínica. Hace un día espléndido y Bergwall está tomando el sol en el lago Ljustern, acompañado de una enfermera. Lleva año y medio recluido, le han encerrado después de cometer un atraco, vestido de Papa Noel, en la casa de un bancario de su pueblo, Falun.

Arriba, reconstrucción de uno de los crímenes, en enero de 1995. De izquierda a derecha: el policía Seppo Pentinnen; Sture Bergwall; el abogado Claes Borgström, y la terapeuta Birgitta Ståhle. / SVEN ERIK RØED (SCANPIX NORWAY)

Bergwall es en esos momentos un hombre con antecedentes reales que se acaba de cambiar de nombre. Como no quiere que se le asocie con el atraco, adopta el apellido de soltera de su madre, Quick; y se pone Thomas porque le gusta cómo suena. A los 19 años ya había sido denunciado por abusar sexualmente de un chico de 14. También apuñaló a un hombre con el que compartió una noche. De hecho, no es esta su primera estancia en una clínica psiquiátrica.

Su sobrino Stefan Hazianastasiou, al que hemos visitado en la localidad de Örebro (a 198 kilómetros de Estocolmo, dirección oeste) el día anterior a la entrevista en la clínica, sostiene que su tío quería evitar a toda costa el regreso a Falun, su pueblo. “Estaba avergonzado, para él era más cómodo quedarse en la clínica”, dice, con un café en la mano, en la cocina de su casa. Hazianastasiou recuerda que su tío siempre fue un gran contador de historias.

Total que en aquella mañana soleada a Bergwall se le ocurre decirle a la enfermera: “¿Qué pasaría si yo hubiera cometido algo grave?”.

Al día siguiente, el psiquiatra le recibe en su consulta para comentar lo sucedido.

— ¿Qué quiere decir usted con algo grave?, le pregunta el médico.

—Le daré una pista, responde Bergwall: AS.

—¿AS?

—AS, de asesinato.

“Yo vivía rodeado de criminales violentos en la clínica”, explica Bergwall, recordando aquel episodio. “Tenía que contar algo realmente gordo para destacar, para que me prestaran atención”.

Decidió recurrir al asesinato que mejor conocía, el misterio sin resolver más célebre en aquellos días: la desaparición del pequeño Johan Asplund. “Yo no podía imaginar las consecuencias de lo que dije en ese momento. No fue una decisión racional, fue como un juego semántico inocente”.

El interés de los médicos ya estaba captado. Había que mantenerlo. Confesó un segundo crimen, pero esta vez eligió un caso que hubiera prescrito: el asesinato de Thomas Blomgren, acaecido en 1964. Perfecto: por aquel entonces, Bergwall solo tenía 14 años, no podrían condenarle.

La investigación policial por el caso Asplund aún no había arrancado, de modo que Bergwall todavía disponía de fines de semana libres. Podía entrar y salir. Para ser verosímil, debía documentarse. La Biblioteca Real de Estocolmo era la mejor opción. Los artículos de la época, plagados de detalles, y los microfilmes le ayudaron a construir un relato preciso de la muerte de Thomas Blomgren, un niño de 14 años. “Cuando se lo conté a los médicos, se lo tomaron como una historia real”.

Es en mayo de 1993, un año después de la primera confesión, cuando el fiscal general del Estado, Christer van der Kwast, anuncia que está considerando presentar cargos contra Quick, según relata el libro de Rastam. Anuncia a la prensa que el enfermo ha señalado los lugares en que se encuentra el cuerpo de Johan Asplund. Todavía no lo han encontrado, no obstante.

Esos restos, de hecho, nunca han sido hallados.

Björn Asplund, el padre de Johan, nunca creyó que Bergwall pudiera ser el asesino de su hijo. “Ese hombre no era capaz ni de trocear una salchicha”, dice, fumando un cigarrillo de liar en el interior de su barco-vivienda, atracado al borde del lago Mälaren, en el corazón de Estocolmo. Asplund siempre sospechó del padrastro de Johan, un cardiólogo que, de hecho, fue condenado por secuestrar al pequeño.

Al supuesto asesino le daban información en terapia. Le ‘ayudaban’ a recordar, dice el padre de una víctima

El presunto asesino en serie confesó a la policía que el pequeño Johan tenía una marca especial: una especie de corte en la barriga. Asplund saca una servilleta de papel y hace un croquis. Señala que la marca especial de su hijo era una especie de lunar en una de sus nalgas. Se lo contó a la policía. Bergwall acabó cambiando su testimonio y hablando de esa marca en el juicio. “Había una estrecha cooperación entre terapeutas y policía, que compartían información”, dice Asplund. Señala que al enfermo le daban información en terapia. Le ayudaban a recordar.

La periodista Jenny Küttim, mano derecha de Hannes Rastam, que realizó toda la investigación para el libro a su lado, es aún más tajante: “Los terapeutas actuaban como policías y los policías, como terapeutas”.

El patrón era siempre el mismo. Lo cuenta el abogado Olsson. Bergwall confesaba en terapia. Daba detalles de los crímenes. Pero se equivocaba una y otra vez. Por ejemplo, en el caso de la joven Therese Johanessen, una menor de nueve años desaparecida, dijo que era rubia, con ojos azules, que vivía en un pequeño pueblo, que el día de autos fue soleado. En realidad, la pequeña era morena (era hija de un español, Jesús); tenía ojos castaños; vivía en la ciudad. “Y aquel día fue el más lluvioso de los últimos diez años”, remata Thomas Olsson, sarcástico.

Un psicólogo fue acusado de usar “métodos manipulativos” para que Bergwall construyera historias

Con todo, Bergwall se empezó a convertir en un experto en extraer información de policías y terapeutas. “Yo disponía de datos muy básicos, de la prensa”, explica el enfermo en la clínica, “así que daba respuestas muy vagas y esperaba a que me dieran opciones. Luego leía sus reacciones. Cuando me preguntaban: ‘¿Está seguro?’, ya sabía que había dado la respuesta incorrecta”.

P. ¿Y no se paró a pensar en las víctimas y sus familias? ¿No pensó en dar marcha atrás en algún momento?

R. Desde el principio tuve ganas de dar marcha atrás en mis confesiones, pero me avergonzaba hacerlo. Yo estaba a merced de los médicos: retractarme suponía traicionarles, decirles que llevaba tiempo contándoles mentiras. Además, me gustaba ver que se interesaban por mí.

Incluso los errores en las confesiones de Bergwall conseguían acomodo en el guion de esta pesadilla. “El hecho de que siempre se equivocara fue usado como argumento de que realmente era el asesino; decían que tenía tanta ansiedad al recordar esos asesinatos, que se protegía de ellos”, explica Leyla Belle Drake, editora del libro de Hannes Rastam. “Cuando acudía a sus recuerdos, con la ayuda de los terapeutas, tenía que hacerlo mediante una elipsis, esa era la teoría. Empezaba con mentiras porque se estaba protegiendo a sí mismo de esos recuerdos horribles”. El arquitecto de esta teoría fue el experto en memoria Sven Ake Christianson, explica Belle Drake. La tesis: Quick había borrado los sucesos más dolorosos de su vida, por eso el recuerdo de sus crímenes era tan borroso. De pequeño había sufrido abusos sexuales, según contó en terapia. Había sido obligado a tener sexo oral y anal con su padre a los cuatro años. Un episodio en el que fue sorprendido por su madre, que, fruto del shock, perdió al hijo que llevaba en el vientre. Su madre siempre culpó a Bergwall de esa muerte.

P. Pero ¿por qué fabricó usted semejante historia?

R. La terapia que yo hacía estaba basada en que mis acciones de adulto debían estar relacionadas con acontecimientos de mi infancia. Si había asesinado de adulto, debía haber hechos en mi infancia que se correspondiesen. Además, con la benzodiazepina era capaz de contar cualquier cosa sin problemas.

“Yo estaba medicado y drogado. Estaba atrapado. De noche, golpeaba mi cabeza contra las paredes”

Las consecuencias de estas confesiones en su familia fueron devastadores, cuenta su sobrino. Aunque ahora todo se ha recompuesto.

P. ¿Los efectos de la medicación eran muy fuertes?

R. Yo estaba muy medicado y drogado. Estaba completamente atrapado en esa situación. Me desesperaba y, por las noches, golpeaba mi cabeza contra las paredes. Tenía altos niveles de ansiedad como consecuencia de las confesiones, de las investigaciones, y de los efectos secundarios de las drogas.

P. Sus confesiones se hicieron crecientemente violentas. Llegó a hablar de canibalismo. ¿Cómo llegó hasta ese punto?

R. Cuanto peores eran las historias que contaba sobre lo que me habían hecho mis padres, peores tenían que ser mis confesiones.

P. ¿Le guiaron en ese crescendo?

R. Los psicólogos y los terapeutas nunca tenían suficiente, siempre querían más.

P. ¿Y qué pasaba cuando todo ello era confirmado por la Justicia y le condenaban?

R. Me era indiferente. Para mí lo importante era mi situación en la clínica, aquí dentro.

El 12 de junio de 1998, en un artículo en el diario Svenska Dagbladet, la prestigiosa psicóloga Astrid Holgersson ya acusaba a Sven Ake Christianson de usar “sugestión y métodos manipulativos” para ayudar a Quick a que construyera historias que no contradijeran los hechos de los crímenes. Holgersson acuñó el término de Equipo Quick, el grupo de los que construyeron la leyenda del asesino en serie: el investigador que lideraba las pesquisas, Seppo Pentinnen; la terapeuta Birgitta Stahle; el fiscal Christer van der Kwast, y el experto en memoria Sven Ake Christianson, con el que nos pusimos en contacto, pero que declinó hacer declaraciones. Tampoco quiso hablar en Estocolmo Claes Borgström, abogado de Quick en aquellos días, criticado por no cuestionar la versión construida por el Equipo Quick. De él, dice Bergwall: “Como cliente, me sentí traicionado”.

La ayuda para recordar, en algunos casos, llegaba hasta el punto de reconstruir la escena del crimen fielmente. Así ocurrió el 9 de enero de 1995, día en que Quick se subió a bordo de un jet privado con asientos de cuero para abordar la reconstrucción del crimen de la pareja holandesa en Appojaure. A bordo, todo el Equipo Quick.

“Desde el principio quise dar marcha atrás en mis confesiones.Pero me avergonzaba hacerlo”

Jan Olsson, comisario de la Policía Criminal Central y experto en análisis de escenarios de crímenes, también fue enviado a tierras laponas para colaborar en la investigación. Al llegar, observó que se había encargado una réplica exacta de la tienda de campaña del asesinato, y que el Toyota Corolla de la pareja estaba situado en el sitio que reflejaban los informes policiales.

“Era la primera vez que veía algo así”, explica el veterano excomisario, de 76 años, en su apartamento en Estocolmo, con un gato blanco de angora reposando junto a él en el sofá. “Lo normal es llevar al sospechoso a la escena y que sea él quien diga dónde estaba cada cosa. Pero ellos pensaban que había que ayudarle a rememorar”.

Jan Olsson recuerda que Bergwall llegó al lugar del crimen y lo recreó entrando por el lado contrario de la tienda. “Se equivocó en todo”, afirma. Entró como un loco en la tienda para apuñalar a la pareja que había en el interior, cuando los informes policiales señalaban que habían sido apuñalados desde el exterior de la tienda.

Hicieron un receso en la reconstrucción. “Después de hablar con Seppo Pentinnen —el policía que llevaba las investigaciones— y alguna persona más, volvió a reconstruir el crimen. Pero esta vez lo hizo casi todo tal y como reflejaban los informes policiales”, afirma el excomisario.

A pesar de la retirada de cinco condenas, hay voces discordantes. Como la del entonces fiscal general del Estado, Christer van der Kwast: “Que él sea el asesino es una clara posibilidad”, confiesa en la cafetería de un céntrico hotel de Estocolmo. “Nos dijo cosas que solo el asesino podía saber. Es un tipo de psicópata complejo, un sádico, y tiene las características de un asesino en serie. Su habilidad de manipular a los que tenía a su alrededor supuso un problema del que éramos conscientes y que tuvimos que manejar. Los fiscales que han estado trabajando en los casos desde que retiró sus confesiones no han hecho bien su trabajo”.

El juez Göran Lambertz, que revisó el caso durante una semana en 2006 y no halló irregularidades, abunda en la idea. “Hay varios factores que apuntan a que realmente fue él: había cometido delitos con anterioridad; los médicos diagnosticaron que era una persona peligrosa, un agresor sexual en potencia; estuvo en clínicas psiquiátricas, pero anduvo libre entre 1976 y 1991; y 15 crímenes fueron cometidos en áreas en las que él pudo haber estado”.

Leif G. W. Persson, criminólogo —y novelista— que trabajó 30 años como policía y siguió de cerca las investigaciones, es claro: “Muchos investigadores abandonaron los casos por las dudas en torno a los procedimientos. Ese hombre no cometió un solo crimen, no es un asesino en serie. Para un profesional como yo, resultó evidente desde el principio. Pero para los que le rodeaban, aquello se convirtió en una religión”. Persson denuncia que se contravinieron todas las reglas: es inasumible, dice, que un solo policía condujera todos los interrogatorios, como así ocurrió. “Se cometieron errores en la investigación, en la instrucción, y los juzgados validaron esos errores. Esto es una catástrofe para el sistema judicial sueco”.

La periodista Jenny Küttim enfatiza que los miembros del Equipo Quickcimentaron sus carreras sobre el caso, que se aprovecharon de un enfermo mental. “Ahora han pasado más de 25 años, los auténticos asesinos están libres, y nunca les encontraremos. Eso es horrible. Quick causó mucho daño con sus confesiones, y tiene gran culpa en todo esto. Pero no hay que olvidar que es un enfermo, y que era un adicto a las drogas”.

La entrevista en la clínica llega a su fin.

P. ¿Es usted capaz de matar o ha sido capaz de matar alguna vez en su vida?

R. No.

P. ¿Usted ha cometido algún asesinato?

R. No.

P. Si sale de esta clínica, ¿qué será lo primero que haga?

R. Dar un largo paseo por el bosque, solo.

 

Una víctima en Fuengirola

J. ELOLA

Charles Zelmanovits, una de las supuestas víctimas de Bergwall, desapareció en Pitea, norte de Suecia, en la noche del 13 de noviembre de 1976. Volvía de una fiesta del colegio. Tenía 15 años.El chico se crió en Fuengirola. De los 6 a los 14 años, vivió en la localidad malagueña, donde su padre ejercía como médico: trataba a enfermos de reúma que buscaban curación en el clima del sur de España. Su hermano Frederick, que habla perfectamente español, vive en el sur de España, pero no desea hacer declaraciones hasta que el caso de su hermano se aclare. Bergwall confesó en su momento que estranguló y desmembró a Charles en el bosque. Este es uno de los casos que están siendo revisados por la Justica sueca, ahora que Bergwall ha retirado su autoinculpación.

Read Full Post »

Las autoridades identificaron a Wade Michael Page, de 40 años, un exsoldado del Ejército de Estados Unidos, como el autor de la masacre en un templo Sij de Milwaukee, en Wisconsin.

(Wade Michael Page, es un veterano del ejercito norteamericano)

Sin embargo, aún no está claro qué lo llevó a arremeter contra estas personas, acabando con la vida de seis de ellas, y la suya propia. 

Según la fuente que habló en condición de anonimato con Fox, Page estuvo destacado en Fort Bragg, Carolina del Norte, durante algún tiempo.

El FBI está manejando lo sucedido en Oak Creek, un suburbio de Milwaukee, como un acto de terrorismo doméstico.

(Aquí aparece el presidente del templo (turbante), asesinado en Wisconsin)

Uno de los fallecidos fue el presidente del templo, Satwant Kaleka, quien trató de detener al tirador cuando comenzó a disparar.

La Policía, un equipo de aguaciles del Condado  expertos en explosivos  y agentes federales irrumpieron en un barrio en las inmediaciones de Cudahy. El Buró de Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos investigaban la residencia del autor de la matanza, según el agente Tom Ahern.

Antes de iniciar la búsqueda en el número 3700 de la avenidad Holmes, la Policía pidió a los residentes que vivían a dos cuadras del lugar que abandonaran la zona o permanecieran sin salir de casa.

El sijismo es una religión india que se desarrolló en el contexto del conflicto entre las doctrinas del hinduismo y del islam durante los siglos XVI y XVII.

La doctrina básica del sijismo consiste en la creencia en un único Dios y en las enseñanzas de los diez gurús del sijismo, recogidas en el libro sagrado de los sijes, el Gurú Granth Sahib. El sijismo combina el monoteísmo estricto (de origen musulmán) con tradiciones hindúes.

 

Las autoridades de EE.UU. calificaron el tiroteo ocurrido hoy en un templo sij en Wisconsin, que se saldó con 7 muertos y tres heridos, de “terrorismo doméstico” y destacaron que la actuación “heroica” del agente que abatió al atacante evitó una tragedia mayor.

“La heroica actuación del agente de policía que fue recibido a tiros por el atacante en el aparcamiento del templo evitó una tragedia que podría haber sido mucho mayor”, indicó John Edwards, jefe de policía de Oak Creek, ante los periodistas.

Ya que, afirmó, “en esos momentos, había bastante gente en el lugar de oración”.

Asimismo, explicó que “estamos tratando lo ocurrido como terrorismo doméstico”, pero eludió dar más precisiones al señaló que “no disponemos de detalles” sobre la identidad del atacante.

Edwards confirmó que una patrulla policial acudió al templo tras una llamada al teléfono de emergencia 911 alrededor de las 10:00 de la mañana hora local (15:00 GMT) y que fue recibida a tiros.

“El agente respondió al fuego y finalmente logró abatir al atacante”, precisó Edwards, quien señaló que el agente de policía está siendo sometido a intervención quirúrgica en un hospital cercano por múltiples heridas de bala pero que su vida no corre peligro.

Un segundo agente también disparó sobre el atacante cuando su compañero fue atacado, informó la policía.

Además del oficial de policía herido, otras dos personas se encuentran en un hospital de la zona en “situación crítica” a consecuencia del tiroteo. Edwards indicó que la investigación criminal está a cargo del FBI. 

EFE

Read Full Post »

Un violador y asesino en serie que cumplía su condena en California fue extraditado a Nueva York para responder por otras dos muertes cometidas en la década del 70.

Rodney Alcalá, de 68 años, cumplía sentencia de cadena perpetua en la prisión estatal de San Quentin en California por la muerte de una niña y cuatro mujeres en los 70’s, antes de la orden de extradición que emitieron las autoridades de Nueva York.

 

CONTEXTO

Con un historial delictivo desde 1968 en California, se cree que Alcalá, también conocido como John Berger, John Burger y Rod Alcalá, es culpable del asesinato de Cornelia Crilley y Jane Ellen Hover, ambas de 23 años, en Nueva York.

Crilley, una azafata de la aerolínea Trans World, fue violada y estrangulada en su apartamento en el Upper East Side en 1971. Hover era una aspirante a directora de orquesta y sus restos fueron encontrados en una finca de Rockefeller, en Westchester, un año después de su desaparición en 1977.

Cuando los investigadores de crímenes sin resolver descubrieron que Alcalá se hacía llamar John Berger en la época que vivió en Nueva York y que ese nombre estaba en el expediente de Hover como sospechoso por la evidencia encontrada, lo acusaron formalmente en enero del 2011. Las autoridades de California involucran al reo con unos 130 crímenes, entre asesinatos, violaciones, secuestro, agresión y violación de la libertad condicional. Pero advierten que pueden ser muchas más las víctimas.

Alcalá llegó a la Corte Suprema de Manhattan ayer y se espera que esta mañana comparezca ante un juez de Manhattan para responder por dos cargos de asesinato y uno de violación en relación con la muerte de Crilley el 24 de junio de 1971. Además enfrenta otro cargo de asesinato en segundo grado por la muerte de Hover el 15 de julio de 1977.

Read Full Post »

Cuando Brian Dugan se declaró culpable de la violación y asesinato de una niña de siete años, Jeanine Nicarico, muchos pensaron que el individuo era la viva imagen de un brutal asesino en serie.

Brian DuganBrian Dugan confesó haber violado y asesinado a una niña de siete años en 1983.

Aunque la niña fue asesinada en 1983, Dugan confesó su culpabilidad hasta 2009. Para entonces, ya había sido convicto repetidamente por violación y por el asesinato de otras dos personas, otra niña de siete años y una enfermera de 27 a quien también violó y mató.

Si la pena de muerte no hubiera sido retirada en Illinois, Dugan habría sido ejecutado.

Sin embargo, lo más extraordinario de su caso es que nunca mostró ningún remordimiento por alguno de sus asesinatos o crímenes.

Ahora los científicos piensan que esta falta de empatía pudo de hecho estar vinculada a la razón por la que cometió esos actos.

El doctor Kent Kiehl, neurocientífico de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos, pudo escanear el cerebro de Dugan como parte de un proyecto único para entender si la conducta antisocial está vinculada a la estructura y funciones cerebrales.

“Le costaba trabajo entender porqué había gente interesada en lo que él había hecho” dijo a la BBC el doctor Kiehl, recordando la época en que entrevistó a Dugan.

“Clínicamente era algo fascinante”.

Psicopatía

El doctor Kiehl es considerado un pionero en el campo de la neurociencia conductal. Está intentando entender las funciones cerebrales de los psicópatas y utilizar ese conocimiento en el desarrollo de tratamientos para estos individuos.

 Es un área controvertida porque durante miles de años los sujetos como Dugan no han sido catalogados como enfermos sino como malvados.

En la cultura popular el término “psicópata” no describe un diagnóstico por el que se tenga compasión sino es algo que inspira terror.

Kiehl tiene una opinión diferente: “tiendo a ver a los psicópatas como alguien que sufre un trastorno así que no utilizo la palabra malvado para describirlos”.

Entonces, ¿qué es un psicópata?

“Clínicamente lo definimos como alguien que obtiene una puntuación alta en características como falta de empatía, de culpabilidad y de remordimiento”, dice el doctor Kiehl.

“Son individuos muy impulsivos, no suelen planear o pensar antes de actuar. Tienden a meterse en problemas a edades muy tempranas” dice el científico.

Durante mucho tiempo se ha sabido que muchas personas en las prisiones presentan síntomas de psicopatía, pero hasta ahora no se ha podido obtener suficiente información sobre este trastorno.

El laboratorio del doctor Kiehl diseñó un singular escáner cerebral portátil. Está equipado con la más avanzada tecnología de imágenes computarizadas pero puede transportarse en una camioneta y llevarse a las prisiones de alta seguridad.

El científico utilizó el dispositivo para llevar a cabo dos tipos de análisis en el cerebro de Dugan: observar su densidad y su función.

“El cerebro de Brian (Dugan) tiene niveles muy bajos de densidad en el llamado sistema paralímbico” explicó a la BBC el científico.

Este sistema es el “circuito de la conducta” en el cerebro e incluye regiones conocidas como la amígdala y la corteza prefrontal.

Los científicos saben desde hace tiempo que estas áreas están asociadas al procesamiento de las emociones.

A lo largo del siglo se ha estudiado a gente con daño cerebral en esas áreas porque se ha observado que su conducta cambia súbitamente y se vuelve antisocial.

“Creemos que estos sistemas no se desarrollaron de forma normal en Brian”, dice el doctor Kiehl.

La psicopatía parece estar vinculada a la falta de desarrollo en esas regiones, lo cual podría estar determinado genéticamente.

CerebroEl cerebro de psicópatas como Dugan tiene diferencias drásticas frente a otros cerebros.

El doctor Kiehl llevó a cabo escáneres de tiempo real en el cerebro de Dugan para ver su reacción a imágenes inquietantes, como el rostro de personas sufriendo.

El objetivo era probar el funcionamiento de su cerebro.

Los escáneres mostraron muy poca actividad en el sistema paralímbico de Dugan durante el procesamiento de emociones.

“Brian salía de esas sesiones de escaneo y decía: ‘¡guau! me costó mucho tratar de entender lo que usted quería que yo hiciera'” recuerda Kiehl.

“Y tuvo más errores en la prueba que otros individuos”.

Capacidad emocional

Según el investigador esto prueba que los psicópatas carecen de una capacidad emocional, de la misma forma que otras personas carecen de una capacidad intelectual.

Y dice que ha obtenido resultados similares en un número alto de sujetos en prisiones en todo Estados Unidos.

Dugan, dice el investigador, simplemente no tiene un concepto del daño que ha causado.

“Cuando habla sobre sus crímenes es como si le estuvieras preguntando lo que comió en el desayuno” dice el doctor Kiehl.

Y agrega que en cierto sentido no sorprende que el cerebro del alguien tan diferente y tan antisocial también se vea en los escáneres tan diferente de otros cerebros.

“Pero sólo hasta ahora que hemos sido capaces de observar las diferencias tan drásticas en estos cerebros la gente está comenzando a prestar atención”, agrega el científico.

“Y esto tiene un impacto muy poderoso en el sistema legal”.

El científico no espera que su trabajo conduzca a cambios en las sentencias de los psicópatas violentos como Brian Dugan.

Lo que argumenta es que el entendimiento de la psicopatía nos puede llevar a distitnos tipos de sentencias, en particular a poner fin a la pena de muerte para estos individuos.

“Lo que espero es que la neurociencia ayude al sistema legal a entender que estos individuos tienen una enfermedad que es tratable” señala Kiehl.

Y estos tratamientos deben comenzar en momentos claves de la vida.

“Brian empezó a sufrir desde sus primeros años de vida” dice el neurocientífico.

“Cometía los actos clásicos como encender fuegos, lesionar a animales, herir a sus hermanos y hermanas”.

Aunque fue referido a los servicios especializados en infancia, éstos carecían de un entendimiento de su trastorno. De hecho, los niños que tienen síntomas vinculados a la psicopatía a menudo responden mal al tipo de técnica que se utiliza con otros niños que se comportan mal.

Debido a que carecen de capacidad emocional, cuando los maestros intentan hacerlos sentirse arrepentidos esto sólo los condfunde más y hace más probable que hieran a más gente.

Lo que se intenta ahora es desarrollar diagnósticos específicos para estos niños y establecer programas y tratamientos especialmente dirigidos a su trastorno.

En esencia, se debe enseñar laboriosamente a estos niños a tener reacciones que en el resto de los seres humanos surgen automáticamente.

* Por Matthew Taylor, BBC, 20 de noviembre de 2011

 

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: