El Gobierno porteño confirmó la cifra de víctimas fatales. La formación del Sarmiento impactó a las 8.32 contra el andén en la estación Once. El SAME informó que hay 676 heridos y unas 200 personas fueron derivadas a 13 hospitales porteños.
A las 8.32 sobrevino el horror. En la estación de Once un tren que venía de Moreno no pudo frenar y se estrelló contra la cabecera del andén. La Policía Federal confirmó que 50 personas murieron en el accidente. Otras 676 resultaron heridas. Viajaban más de mil pasajeros.
La cifra de víctimas fatales fue actualizada esta noche por el Gobierno porteño. La investigación del hecho quedó a cargo del juez federal Claudio Bonadio y del fiscal Federico Delgado. Es el segundo accidente ferroviario más grave en la historia de la Ciudad de Buenos Aires.

Los heridos fueron trasladados a los hospitales Ramos Mejía (50), Santojanni (5), Durand (194), Rivadavia (44), Fernández (31), Piñero (30), Argerich (24), Zubizarreta (14), Tornu, (20), Vélez Sarsfield (4); Alvarez (5), Penna (39) y Pirovano (1). Para información sobre heridos e internados fueron habilitadas las líneas 136 y el teléfono 4323-9000.
Fueron muchos los pasajeros que del tren del ferrocarril Sarmiento que lograron salir por si solos. Pero muchos otros no. El choque contra la barrera de contención del andén fue terrible:la formación venía a 26 kilómetros por hora.
Los heridos se desparramaron por el hall del andén pidiendo ayuda o esperándola sin poder moverse. Las ambulancias no daban abasto para trasladarlos. Decenas de vehículos del SAME llegaron al lugar para asistir a las víctimas. El Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad armó un operativo para darles contención.
A los pocos minutos, la zona fue vallada se cortó el ingreso a los andenes. Los pasajeros fueron ubicados en diferentes sectores de la estación y clasificados según la gravedad de sus lesiones.
En el área “verde”, atendieron a los pasajeros con golpes y lesiones de baja gravedad: eran cientos. Estaban marcados con sangre, cortes y heridas en sus rostros, brazos o piernas. La ropa, destrozada. Otros, en cambio, apenas tenían rasguños. Todos tenían algo en común: la mirada perdida, la mueca de la angustia y el miedo.
Hasta las 11.30 de la mañana, los bomberos del Grupo Especial de Rescate y de los Cuarteles 1, 3, 4, 6, 7 y 8 de la Ciudad trabajaron como leones para sacar a unas 60 personas que quedaron atrapadas entre los hierros retorcidos de los dos primeros vagones del tren de la empresa TBA. Fueron más de tres horas de gritos, corridas y desesperación. La adrenalina a tope tratando de salvar vidas.
Pero a las 11.45 quedaba poco por hacer. Una a una, las bolsas negras con los cuerpos de las víctimas fueron sacadas del tren.Los policías las llevaron por la parte de atrás de la estación para ser trasladadas a la Morgue Judicial. Fueron casi 20 minutos de espanto.
A esa hora, la mayoría de los heridos habían sido asistidos y trasladados a los hospitales de la zona. Y el hall de la estación dejó ser una sala de emergencias improvisada. Sólo quedaba el personal del SAME, los bomberos que volvían empapados en sudor a sus unidades y los policías que alejaban a los curiosos de la estación.
La formación del Sarmiento impactó a las 8.32 contra la barrera de contención final del andén 2 tras sufrir, aparentemente, un problema en los frenos. Los pasajeros denunciaron que el tren circulaba muy rápido. “Un tren que venía de Moreno se quedó sin frenos, descarriló y chocó contra la estación, no contra otro tren”, contó Paula, una de las pasajeras, por Radio Mitre. Otro pasajero, Emanuel, que viajaba de Morón a Once para ir a trabajar, contó a Clarín.com que se sintió un fuerte impacto y que la gente comenzó a caerse una encima de la otra, en medio de gritos de desesperación.
En los hospitales, los heridos contaron detalles del accidente.Clarín.com reunió testimonios de los protagonistas de la tragedia.
El secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi hizo una sola aparición pública. ”Puede haber víctimas”, había dicho. Sobre el accidente, explicó que el tren impactó contra el paragolpes de la estación a 20 kilómetros por hora. Ya no se lo volvió a ver más hasta que esta tarde compareció ante los medios para dar detalles de la tragedia y esquivar responsabilidades.
Por su parte, los gremios ferroviarios salieron a acusar a la empresa como responsable del accidente: hablaron de desidia y desinversión. Pero advirtieron que habrá que esperar los peritajes para conocer las causas específicas del accidente de hoy. No obstante, el delegado de los trabajadores de la línea Sarmiento, Rubén Sobrero, aseguró esta mañana que los frenos de la formación habían sido revisados anoche en el taller de (la localidad bonaerense de) Castelar. “Por lo que tenemos entendido, esta formación salió bien del taller”.
El Gobierno porteño informó que trabajó personal de Defensa Civil y 25 móviles de la Policía Metropolitana en conjunto con 30 móviles de la Policía Federal. Desde la Subsecretaría de Emergencias de la Ciudad también trabajaron las direcciones de Logística y Guardia de Auxilio con otros seis móviles.
El titular del SAME, Alberto Crescenti, confirmó que dos chicos fueron trasladados de urgencia al Hospital de Niños en uno de los helicópteros que participó del operativo. Y que otro menor de edad falleció. Médicos y bomberos intentaron trasladarlo en una camilla, pero el nene colapsó en la estación e intentaron reanimarlo en medio del hall.
Imágenes como estas se quedaron clavadas en los ojos de los sobrevivientes, en los curiosos y empleados de la estación. Allí, cerca de la 1 de la tarde y cuando nadie lo esperaba, desde los fondos del andén aparecieron médicos gritando. Habían sacado a una última mujer de los vagones y estaba con vida.
POR MARÍA ARCE Y MARÍA SOL FABI, Clarin, Argentina, 22/02/12 – 23:07
El vídeo del choque se puede ver en este enlace:
http://www.clarin.com/sociedad/Testimonio-horror-video-choque_0_650935117.html

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BUENOS AIRES, OTRO CHOQUE DE TRENES Y VAN… este accidente no enluta al país, lo que enluta al país son los actos impunes de corrupción en la función pública, los enriquecimientos ilícitos, el despilfarro de arcas del pueblo, la programada inseguridad que mata a miles de personas por año, el hambre, abandono y pobreza que mata a decenas de miles de indigentes y jubilados por año, el alarmante crecimiento de los cordones de pobreza, la entrega de nuestras riquezas naturales a capitales extranjeros, la imparable deforestación que atenta contra el equilibrio ecológico y aniquila a especies autóctonas, el avance del tráfico y consumo de drogas, los incentivados odios entre hermanos, los actos de anarquía en las calles, la corrupción policial, el vacío legal, la desprotección de niños y de ancianos que viven en las calles, etc.
EL ACCIDENTE FERROVIARIO de ayer no tiene explicación, aunque rápido van a decir que “la justicia está investigando”, que “los peritos trabajan en el lugar del hecho para determinar los motivos del choque” e innumerables excusas más para entretener a indignados ciudadanos, de paso los medios de prensa que se nutren de noticias macabras aumentarán ventas mostrando con insistencia manchas de sangre y entrevistas a damnificados con preguntas como éstas: ¿señora, qué hará ahora que su marido murió entre los hierros retorcidos?”, ¿cómo estaba el cuerpo de su sobrino cuando lo sacaron de las vías? ¿señor, le dolió mucho cuando vio que no tenía los brazos? y las estupideces de siempre de personas que en su ignorancia creen que viven en el primer mundo: “lucharé hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia”, “quiero presos a los responsables”, “quiero que no vuelva a ocurrir un caso parecido, que éste sea el último”, “confío que la justicia va a llegar a la verdad” (?), paralelamente… los que tienen “la sartén por el mango” ganan unos días de distracción general, es decir, gracias a medios (no generalizo) que olvidan otros asuntos hablando hasta el cansancio del accidente ferroviario y envían a sus opinólogos a analizar lo que nadie podrá desentrañar durante siglos.
REALIDAD: las rutas no son controladas y hay muertes en todas partes por exceso de velocidad de automovilistas y abusos de camioneros que no respetan normas de tránsito; las calles y avenidas son pistas de carrera de líneas de ómnibus, transportes públicos que a sabiendas de las autoridades de aplicación (gobierno de la ciudad) violan luz roja, cruzan criminalmente a otros carriles, atropellan a transeúntes, causan mutilaciones y muertes (empresas que desde hace décadas tendrían inconfesables arreglos de trastienda para impunidad), y respecto a los servicios ferroviarios, los directivos son intocables y también hacen lo que quieren, todo se “suavizaría” en despachos clave, lo que explica la continuidad de accidentes (evitables) donde anualmente mueren decenas de personas y centenares sufren graves heridas. Perdón si en lo que voy a decir toco la guitarra de oreja, pero dudo que esté equivocado en todo: 1) las vías no tienen periódico mantenimiento (aunque los “técnicos” lo disfracen en actas firmadas y selladas); 2) las locomotoras tampoco tendrían los necesarios controles y las usan sin estar en condiciones para trabajar, con sistemas de frenos deficientes y otras fallas; 3) los vagones de pasajeros no serían revisados en sus ruedas y otros mecanismos que garanticen estabilidad; 4) generalmente hay un solo conductor en la cabina y, “acostumbrado” a la tarea la podría realizar leyendo, mandando mensajes de texto por celular, con sueño o bajo los efectos de alcohol u otra cosa ¿o dirán que todos son idóneos, incuestionables, responsables, correctos y trabajan descansados? ¿y si el hombre sufre una repentina descompensación? 5) Supongo que hay salas de “control” donde observan en alguna pantalla los ramales, desplazamientos, horarios, posibles velocidades, etc., y estarían comunicados con los conductores; 6) no sería raro que en las oficinas de “control” estén entretenidos en lo que no corresponde (como pasa en policía, observadores municipales, etc.). En definitiva, aquí se juegan importantes intereses económicos, con funcionarios oficiales por un lado y poderosos directivos en el otro; los muertos y heridos para estos señores serían sólo “números”, es decir, el resultado final se sellaría en una conversación amable -café mediante- y un apretón de manos, pacto secreto de “trataremos que no vuelva a ocurrir” y algún beneficio pícaro posiblemente saltando de sillón en sillón, así la impunidad queda asegurada y todos contentos. En la calle abundarán los dobles discursos, promesas de “reparación” de daños sufridos, vueltas burocráticas, citaciones, papeleríos y circo del mejor. Así estamos ¿o las estadísticas demuestran lo contrario en las rutas, calles, avenidas y vías de ferrocarril?
Dirán con ligereza que en muchos lugares del mundo hay accidentes; por supuesto, pero en sociedades avanzadas no ocurren desgracias permanentes por falta de control oficial y vista gorda de las empresas porque la justicia no es flexible con los poderosos, no faltan condenas, no hay folklórica impunidad para los que tienen “padrinos”, no se permiten abusos a los que podrían aportar dinero para campañas políticas; son sociedades donde se valora la vida ajena, no autorizan a cualquiera a manejar aviones, trenes, ómnibus, camiones, taxis, subterráneos, etc.
Aclaro: no pretendo ofender, no pongo a todos en la misma vereda, intento ser objetivo, me limito a revisar estadísticas, hechos tristes pasados y ¡vaya casualidad! siempre la impunidad ha palmeado la espalda a influyentes y responsables.
CARLOS ESTRADA *ex periodista parlamentario y ex columnista de revistas jurídicas, periodista de investigación con documentada trayectoria pública desde 1970.
Buenos Aires, Argentina, 23 de febrero de 2012.
ALGO MÁS ACERCA DEL CHOQUE DE TRENES EN ESTACIÓN ONCE
RESPETUOSAMENTE pregunto: ¿cómo van a reparar los gobernantes, las autoridades de aplicación y los empresarios ligados al asunto, tantas muertes y mutilaciones de seres humanos? (serían cerca de 700 heridos y más de 50 muertos) ¿con dobles discursos y promesas? ¿culpándose unos a otros para dilatar la milonga hasta que noticia nueva tape este horrible caso?
Seguramente muchos insensibles (no generalizo) que vivirían alejados de Dios y de espaldas al pueblo creen que estas desgracias “sólo caen sobre los demás”.
La vista gorda, la “tolerancia” (evito usar un término más acertado), los amiguismos, la aparente inacción oficial y la inquieta colita del tráfico de influencias contribuirían a que nuestras rutas siempre estén teñidas de sangre, que los camioneros no respeten normas vigentes y ocasionen choques impresionantes, que los denominados colectiveros maten peatones con total impunidad -salvajismo al volante-, que los conductores de locomotoras de manera seguida se vean involucrados en tragedias que asustan al mundo, etc. Conste: no todos serían negligentes ni criminales en potencia.
Faltarían comportamientos éticos, sistemas de control creíbles, inversiones correctas, rectas investigaciones, honestidad en las empresas, un Estado responsable que asuma posibles errores y que en todos los casos los jueces sirvan al derecho con independencia de otros poderes y no dejen impunes hechos sangrientos protagonizados por individuos que manejan vehículos de carga de conocidas empresas y transportes públicos donde los dueños y/o directivos serían intocables, irregularidades que se repiten inexplicablemente (80% evitables).
Abundarían los “distraídos” mientras LA NACIÓN SANGRA POR TODOS LADOS; a los choques que siembran muertos permanentemente, HAY QUE SUMAR: la pérdida de vidas humanas por la inseguridad; los daños al pueblo que producen a sabiendas los que trepan impulsados por ambiciones desmedidas; los incentivados odios entre hermanos que dan lugar a enfrentamientos violentos (desde trastienda demasiados pícaros moverían los hilos); actos criminales en crecimiento porque no hay condenas y las vueltas burocráticas permitirían desvirtuar pruebas; drogas que avanzan sobre los jóvenes (promesas del futuro) y los están llevando por el peor camino; indignante abandono de millones de ancianos y niños con hambre, etc.
Como pronostiqué en un acertado análisis del 23 de febrero p.pdo., MUCHOS “CACIQUES” INTOCABLES COMENZARON A LAVAR IMAGEN Y RÁPIDO PATEARON LA PELOTA LEJOS DE SUS NIDOS, tomarán medidas poco creíbles y nada más. Circo del mejor, el tiempo demostrará que la telaraña de los que manejan esta historia no se romperá, existirán secretos cuidadosamente protegidos, acusaciones cruzadas, “investigaciones” en direcciones equivocadas, la sociedad honesta terminará confundida, cansada de leer complicada novela, los ruidosos y justos reclamos no serán escuchados, el asunto irá desapareciendo de los medios de prensa (la noticia de ayer no es noticia), episodio tal vez recordado con letra pequeña si se lo permiten a los editores y la impunidad (incorregible vicio) estampará su tradicional sello.
CARLOS ESTRADA *escritor y periodista de investigación.
Buenos Aires, Argentina, 2 de marzo de 2012.
Nota: dos personas amigas de mi novia perdieron a familiares queridos en el accidente ferroviario de estación Once.